Antonio Irastorza Baldó

Marido de la Artista (1925 – 1996)

Siempre a su lado, ayudándola, Amándola.
Después de tener tres hijos y cuando el más pequeño ya tenía tres años, Antonio animó a María a dar continuidad a su carrera artística.

Dicho y hecho María se dedicó a estudiar (perspectiva, anatomía artística, dibujo) y a pintar, siempre con Antonio a su lado; llevándola a los sitios, aconsejándola y protegiéndola, mientras ella desarrollaba su instinto creador.

Salían con una furgoneta preparada por Antonio como vivienda, de viaje por diferentes lugares de España y de Europa, buscando los mejores paisajes para reflejar en sus obras, y era Antonio el que le llevaba los utensilios de pintar, las telas, le buscaba lugares atractivos, compraba el almuerzo, cocinaba, le limpiaba los pinceles, para que ella se dedicara de lleno a su pasión.

También era él quien le fabricaba los marcos y le preparaba las exposiciones montando y desmontando la obra, atendiendo a los visitantes, inscribiéndola para participar en…

Todo era poco para que María, después de haber sacrificado su carrera artística por la familia, se reencontrara con el arte llegando a la calidad pictórica conseguida.

No, no puede su humildad
retratar mí torpe pluma,
ni hallo frase alguna
que logre expresar su bondad.

Es amable, gentil y cariñosa
de torvos ojos y risueña faz,
y florecen en su sien como un haz
de luz sus pupilas luminosas.

Felicidad sobrehumana
a mí alma infantil asciende
porque se que me comprende
y con sus flores mi primavera la engalana.

Sufre y espera el incierto día
en que tu estrella debe brillar
tal vez, asome, y donde reina el pesar
luzca al fin la alegría

Antonio Irastorza Baldó